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Carta del Profesor Jaime Alvar


DE TABRIZ A TEHERÁN: VIAJE AL CORAZÓN DEL MUNDO

Queridos conviajeros:


Pasa otro año sin que las condiciones de seguridad nos permitan emprender el deseado broche mediterráneo que supone para todos nosotros Argelia. Somos herederos de la tradición cultural grecorromana y seguramente por ello la mirada al Mare Nostrum nos resulta familiar. Sin embargo, debemos reconocer que hay otros pilares en la tierra sobre los que se han erigido complejos culturales de indiscutible importancia en la Historia Universal. Peter Frankopan, el afamado historiador británico de origen serbio, ha llamado la atención sobre el empobrecimiento que supone mirar el mundo desde la experiencia de Europa (P. Frankopan, El corazón del mundo. Una nueva Historia Universal, Barcelona, Crítica, 2018). Tomamos prestado el título de su libro para darle nombre a nuestro viaje de Semana Santa de 2020.
Es nuestro deseo proponeros un viaje a una espectacular encrucijada de caminos y, por consiguiente, de viajeros, nómadas, invasores, pertrechados con sus diferentes formas de estar en el mundo, de entenderlo, de mirarlo y de reflejarse en él. El pequeño espacio geográfico que vamos a recorrer colinda con áreas del Zagros donde se origina la economía de producción. Por ello, hay un flujo cultural desde la zona montañosa hacia el altiplano que se difunde con la agricultura. Esa antiquísima población va a ser receptora de oleadas continuas de migrantes que se instalan entre ellos y transforman sus historias. Buen ejemplo del mestizaje hasta época meda lo constituye el yacimiento de Hasanlu, a orillas del lago Urmiya, que sucumbe definitivamente en el siglo VIII al ser destruido por los urarteos.
Este gran espacio es el que recibiría a los indoeuropeos, al final de la Edad del Bronce, que van a generar, ya en la Edad del Hierro, el reino Medo. Sus huellas se encuentran en el Avesta y en los altares del fuego, como exponentes de la religión de Zoroastro, de entre los que destaca el Takht-e-Soleïmân, patrimonio de la UNESCO, convertido a su vez en palacio de la dinastía mongol del Iljanato. Al mismo tiempo, esta región comunica con Anatolia Oriental a través del Kurdistán, con Mesopotamia a través de las Puertas Caspias, con el sur del Cáucaso y con la zona meridional del altiplano, donde se encontraban los persas.
Por el sur del Caspio otra ruta conducía por el corredor de Turkmenistán hacia Asia Central y más allá, hasta China. En consecuencia, entre Teherán y Tabriz discurría la ruta de la seda que adquiere aquí una identidad específica. El bazar de Tabriz, declarado patrimonio de la UNESCO, es buena prueba de ello. La mezquita azul de la capital del Azerbaiyán Meridional o el mausoleo de Ardebil, asimismo patrimonio UNESCO, son excelentes muestras del arte safávida. Cerca de Ardebil se encuentra el inquietante yacimiento de Yeri, con más de 300 estelas antropomórficas, presuntamente, de la Edad del Bronce. En la mítica plaza fuerte de Alamut podremos ahondar en la historia de los ismaelitas nizaríes, los “asesinos”, hasta su destrucción como consecuencia de la invasión mongol en 1256. Estos establecieron su capital en Sultaniya, donde destaca el mausoleo del sultán Olyeitu (1313), patrimonio UNESCO.
No son estos más que algunos de los lugares que hemos incorporado a nuestro itinerario, que incluye cuatro espacios monumentales listados por la UNESCO, yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce, del período medo, sasánida, selyuquí, safávida, del Iljanato, etc., expresión de la concentración plural de etnias y culturas enraizadas en este espacio geográfico de enorme variedad paisajística y de hermosura singular.
Os proponemos un viaje inusitado, atractivo y conmovedor. Esperamos que suscite vuestro interés, para que pasemos la Semana Santa del 2020 juntos una vez más. Al mismo tiempo, invitamos a todos los viajeros con inquietudes arqueológicas y culturales a unirse a nuestra aventura anual.


Jaime Alvar